Finca Valdelroble.

 

Historia de un sueño:

Nuestro padre, Félix Callejo, gran aventurero en todos los sentidos, tenía una finca de 10 ha en Sotillo, llamada Valdelroble, en un páramo situado a 930 m de altitud y dedicada tradicionalmente al cereal. La pobreza del terreno, lo pedregoso, calizo y de microclima extremo, la hacían bastante improductiva, y por lo tanto poco apreciada.

A principios de los años ’80 nuestro padre comenzó a recibir clases de pilotaje de avionetas, consiguiendo la Licencia de Piloto Privado en 1985. Siempre tuvo un gran sueño: construir una pista de aterrizaje en aquella finca y así poder volar por toda la Ribera. La situación era ideal, gran altura, buena orografía, ningún edificio cercano u obstáculo.

Con el inicio en 1989 del proyecto de Bodegas Félix Callejo, la pista fue quedando de lado, hasta que finalmente se olvidó.

La idea de la búsqueda de la máxima expresión del terruño comienza a fraguarse en José-Félix Callejo tras su paso por Petrús en 1999, bajo la dirección del prestigioso enólogo Jean-Claude Berrouet. Esta experiencia fue clave en su formación, donde vio el respeto y pasión por los distintos suelos y su resultado en la elaboración de grandes vinos.

En 2004, José-Félix, conocedor de la calidad de los suelos calizos, comienza una pequeña plantación de Tinta Fina o Tempranillo en Valdelroble. El resultado fue todo un éxito, y en 2005, nos lanzamos con el resto de la plantación: 6,7 ha de Tinta Fina y 2,9 ha de Merlot.

Finalmente un gran sueño ha resultado una gran viña, muy noble y de “altos vuelos”.

 
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